Micanopy es una pequeña ciudad
norteamericana que se halla en el Estado de la Florida. Este ha sido el lugar
en donde en 1821 un rico comerciante judío nacido en Marruecos, Moses E. Levy
trató de crear un refugio para los perseguidos judíos europeos.
En el año 2005, Chris Monaco, escribió un
libro llamado en inglés: “Moses Levy of Florida: Jewish Utopian and Antebellum
Reformer,” donde contó la historia de Micanopy-. Para el autor, la visión de
Levy de un refugio para los judíos fue un acontecimiento revolucionario en la
historia del Judaísmo norteamericano: fue el primer establecimiento comunitario
judía en suelo estadounidense.
“Micanopy es ahora una de más originales y
nostálgicas ciudades, especialmente en Florida con todo su crecimiento y
desarrollo” Durante casi cuatro siglos, el hermoso paisaje de Micanopy ha
servido como el telón de fondo histórico más importante de la Florida. En 1539,
la ciudad fue testigo de un temprano encuentro entre el conquistador español
Hernando De Soto y una tribu de indios de Timucua.
A mucha gente le resulta muy difícil pensar
o imaginar la relación que los judíos pudieron haber tenido con este lugar. Y
ese es el mérito de Chris Mónaco. El haber dado a conocer con su libro la
historia de Micanopy y de Moses E. Levy.
”Moses había nacido en Marruecos en 1782,
en una familia sefaradí. En 1790 luego de la muerte del sultan Sidi Muhammad,
que marcó el comienzo de un período de feroz antijudaísmo del país gobernado
por musulmanes, el padre de Moses Levy llevó a su familia a Gibraltar y desde
allí a las Antillas, donde la familia se enriqueció con el negocio de
exportación de madera de contrabando.
Su éxito se convirtió para él en una carga
moral, contó el escritor, en una especie de sentimiento pecaminoso para una
persona honrada como él. Hacia el final de su carrera de comerciante en las
Indias Occidentales, él temía hallarse en peligro de convertirse en lo que más
despreciaba: ‘una especie de animal que vivía para hacer dinero. Las búsquedas
de Levy le llevaron a una vida de observancia religiosa, y aunque estaba
completamente aislado de cualquier comunidad judía, guardó rigurosamente el
sábado y leía la Torá todos los días. Como sucedió con otros, el regreso de
Levy a la religión coincidió perfectamente con un período oscuro para los
judíos europeos
En 1814, las tropas de Napoleón Bonaparte
se retiraron de Alemania, cuando comenzó el surgimiento del nacionalismo alemán
y el antisemitismo. Las comunidades judías fueron maltratadas y torturadas,
castigadas con impuestos injustos y hubo un estallido de violentos disturbios
en toda la región. Testigo de la difícil situación de sus correligionarios
judíos, Levy ideó una manera de ofrecerles refugio y el lugar que consideró
como el más adecuado fueron los Estados Unidos.
«Levy creía que los Estados Unidos,
como el Monte Ararat para Mordejai Noah, serviría como el destino final para
sus hermanos oprimidos y que surgiría una nueva era de prosperidad agraria para
cumplir con el plan de Dios,» escribió Mónaco. «Cualquier posibilidad
de volver a Israel era imposible, por lo que los Estados Unidos, con su
libertad religiosa y la separación entre la Iglesia y el Estado, era «el
único lugar en que pueden buscar un asilo [los judíos].»
En
1816, durante un viaje a Londres para garantizar la financiación para su
establecimiento, Levy se reunió con Frederick Warburg, hijo de una familia de
ricos banqueros alemanes. Los dos se
convirtieron en socios de negocios, y con el respaldo de Warburg, Levy se fue a
América.
Corría el año 1821, y Florida sólo había
sido cedida a los Estados Unidos por España mediante un Tratado de Compra.
Micanopy se hallaba en el corazón del Estado, cumplía funciones como un centro
colonial temprano de actividades. Aquí, en las tierras de la pradera cubiertas
de hierba en medio de la salvia y árboles de roble, Levy llegó con el objetivo
de construir su patria judía.
Él no podía haber elegido un sitio mejor para una comunidad basada en el
deseo de apaciguar el sufrimiento religioso y vivir una vida más serena.
Para financiar la peregrinación de la
plantación, Levy invirtió en un molino de caña de azúcar y en una herrería, así
como en una amplia gama de maquinaria agrícola y de animales, incluyendo
caballos, ovejas, bueyes y cerdos. Entonces, todos lo que Levy necesitaba eran
residentes. Ésos llegaron a partir de 1822, cuando Warburg llegó a Florida con
23 colonos judíos, que habían respondido a un anuncio en un periódico de Nueva
York patrocinado por la Asociación de Florida de Nueva York, una empresa de
bienes raíces.
Un diario de esta época describe al
establecimiento como compuesto por «una gama de viviendas» en la que
Levy y sus primeros residentes vivieron con cómoda modestia. No pasó mucho
tiempo, sin embargo, en que los inmigrantes de la plantación se vieran
atrapados en problemas. Una vez que Levy y su grupo de colonos se instalaron
allí, su presencia provocó sospechas. La repentina afluencia de colonos había
agitado mucho a los nativos americanos en toda la región. También despertó la
ira de Horatio Dexter, un comerciante indio anglo español que tenía un
monopolio comercial en Micanopy.
En un momento casi cinematográfico, Horatio
Dexter, junto a una docena de indígenas, entró en la plantación de Levy y
amenazó con quemarla. Afortunadamente, esta crisis fue evitada cuando Levy
ofreció sus barriles de ron a cambio de una paz temporal. Las complicaciones no
terminaron ahí. En 1823, la Asociación de Florida de Nueva York, a la que Levy
había vendido una parte de su concesión de la tierra, decretó que su propiedad
sobre la tierra sería anulada si en la plantación se instalaran 200 personas en
los próximos tres años. Desesperado por mantener vivo su acuerdo, Levy solicitó
a Warburg que trajera otro contingente de colonos de Europa. Warburg tuvo
éxito, trajo a 25 familias judías, la mayoría de ellos era vendedores
ambulantes y corredores de bolsa de Europa Oriental. El establecimiento duró
otro año.
No fue fácil. En 1824, durante un intento
de vender parcelas de su tierra para generar ingresos, Levy fue cuestionado
sobre la legalidad de sus títulos sobre la tierra. Algunos políticos de la
Florida lo acusaron de comprar la tierra para su establecimiento antes de que
Florida se convirtiera oficialmente en un Estado. Por temor a repercusiones
legales, sus partidarios del norte revocaron su financiación. En los cinco años
posteriores Levy se fue al extranjero tratando de renovar el apoyo de
financistas muy poderosos para su establecimiento de refugiados. Mientras
estaba fuera, la plantación se tranquilizó. Pero no por mucho tiempo. En 1835,
durante la segunda guerra de los indios Seminola, el asentamiento se hallaba en
la línea de fuego entre las tribus nativas americanas y las tropas del ejército
de Estados Unidos y fue quemado.
Después del fuego, Levy consideró que su
plantación fue un error. Pero Mónaco lo ve de un modo diferente.» En la actualidad,
aunque Levy nunca fue consciente de su importancia, se las arregló para formar
el primer asentamiento agrícola judío en los Estados Unidos, aunque a una
escala reducida, “escribió a Mónaco.
El gesto filantrópico de Levy fue una
respuesta innovadora a siglos de represión del viejo mundo.
Teniendo en cuenta sus muchas desgracias,
fue una verdadera maravilla que existiera esta peregrinación.» Levy murió
en 1854, dejando dos hijos. El hijo mayor, Elías Levy, fue un médico graduado
en Harvard. El más joven, David Levy Yulee, se convirtió en el primer senador
judío de la nación.
Ambos más tarde rechazarían su herencia
judía, empujando aún más a las sombras el recuerdo de su padre.